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jueves, 17 de octubre de 2013

EL "OFRECIMIENTO" EN LAS FIESTAS RELIGIOSAS DE LOS MONTES DE TOLEDO

La Comarca de los Montes de Toledo es un área geográfica situada en la provincia del mismo nombre. Una tierra rica en folklore y tradiciones que ha sabido mantener sus señas de identidad de forma imperecedera con el paso de los siglos y que se enorgullece hoy de contar con algunas de estas manifestaciones declaradas de interés turístico nacional y regional.
 
Dentro de esas múltiples manifestaciones encontramos los "ofrecimientos" que cada pueblo celebra en honor del patrón o la patrona del municipio con motivo de sus fiestas. Este acto consiste, como su propio nombre indica, en un rito al que acude la gran parte de la población, y donde se ofrecen productos y objetos de muy diversa índole. En algunos de estos lugares el ofrecimiento consiste en el aporte de una cantidad económica que se deposita en una urna o cestillo preparada al efecto. El pueblo "se ofrece" a la protección de la Virgen, el Cristo, o del Santo o Santa en cuestión, y a la vez como ofrenda entrega este donativo. Por lo general, los productos ofrecidos se subastan posteriormente para recaudar fondos para sufragar la fiesta o para las necesidades de la hermandad o cofradía.
  
En esta comarca tenemos muchos ejemplos de este rito, destacando algunos por la forma curiosa de llevarlo a cabo. El Ofrecimiento de Hontanar, que cada mes de septiembre este pueblo monteño dedica al Cristo del Buen Camino, sobresale por sus famosos "castillos humanos". El Cristo sale a la plaza y los vecinos de esta pequeña localidad ofrecen sus donativos al patrón haciendo torres humanas. La persona que corona la torre porta en su boca el donativo -moneda o billete-, que habilidosamente deposita en el cestillo. Esta curiosa tradición también se llevaba a cabo en San Pablo de los Montes cada 14 de septiembre, con motivo de las fiestas del Cristo de la Vera Cruz, pero desgraciadamente desapareció a mediados del siglo pasado sin haber sido recuperada. En esta localidad tiene lugar otro de los ofrecimientos más peculiares de la zona y tiene lugar cada último domingo de mayo con motivo de la Romería de la Virgen de Gracia en la ermita de la Fuente Santa. Los sampableños ofrecen a su Virgen corderos, pollos, gallinas, frutas, verduras..., al igual que en otros puntos como el vecino pueblo de Las Ventas con Peña Aguilera donde se añade la característica de que los venteños hacen el ofrecimiento al son de las jotas "milagreñas" que van bailando hasta llegar ante la imagen de la Virgen del Milagro cuya preciosa romería tiene lugar el primer fin de semana de septiembre. También cabe destacar los ofrecimientos de Guadamur en honor a la Virgen de la Natividad y el Cristo de la Piedad que se prolongan durante varias horas cada 8 y 14 de septiembre respectivamente, así como el de Pulgar en honor a la Virgen del Pilar el 12 de octubre. En Los Navalucillos el ofrecimiento consiste en la presentación de los niños y niñas nacidos en el último año a la patrona, la Stma. Virgen de las Saleras que sale cada 8 de septiembre al portalillo de la iglesia para ser retratada junto a los más pequeños momentos antes de la procesión.
 
Un aspecto común entre todos los ofrecimientos de los Montes de Toledo es la presencia de la música. Normalmente se habilita un espacio para la banda, que interpreta gran variedad de piezas al tiempo que las gentes monteñas pasan a "hacer el ofrecimiento". En algunos lugares como Pulgar, la banda toca en el momento que una persona entra en el pasillo a ofrecer su donativo ante la patrona. Digamos que el oferente con su donativo sufraga parte de esa pieza que ameniza el acto.
 
Otra peculiaridad de todos los ofrecimientos y que supone el momento culmen del acto de "ofrecer", es el beso que se deposita ante el patrón o patrona en el crucifijo o efigie de la Virgen que porta el sacerdote. Delante de las andas o la carroza se coloca una mesa donde se sienta "la justicia", esto es, las autoridades civiles y religiosas, las reinas y damas de las fiestas, el señor cura y el hermano mayor o los mayordomos de la fiesta, El sacerdote sostiene en sus manos, a modo de portapaz, estos elementos litúrgicos que los fieles, tras haber depositado su donativo, besan con gran devoción. Normalmente al realizar este acto de piedad popular, la hermandad o cofradía hace entrega de un obsequio en recuerdo de haber cumplido con la tradición, normalmente una estampa, un broche...
 
Como vemos, se trata de una tradición que no en todos los lugares se lleva a cabo, y la hemos traído hasta aquí para poner de manifiesto su importancia sobre todo para las personas que la cumplen con devoción y para perpetuar las señas de identidad de los pueblos en que se celebran. Dejamos unas fotos del ofrecimiento de Pulgar que tuvo lugar el pasado 12 de octubre en honor a la Virgen del Pilar.
 
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