Bienvenidos a OBJETIVO TRADICIÓN, un proyecto que se basa en el estudio y la divulgación del rico patrimonio cultural inmaterial que posee España. Te invitamos a conocerlo a través de los ritos, costumbres, fiestas, tradiciones, folklore... que traemos hasta este espacio. ¡Gracias por tu visita!

domingo, 2 de marzo de 2014

LA SOLDADESCA DE GAMONAL


La provincia de Toledo conserva carnavales cargados de siglos de tradición, muchos de los cuales comparten un común denominador: la veneración a las Benditas Ánimas del Purgatorio y su carácter militar. Se encuentran repartidos por diferentes comarcas, los más conocidos los de ciertos lugares de La Mancha toledana, la Comarca de Talavera, y la Campana de Oropesa. Dedicaré esta entrada a los de Gamonal, pueblecito cercano a Talavera de la Reina, donde se viven los días de carnaval de forma muy intensa de la mano de la “Soldadesca”, máxima protagonista.
Los carnavales de Gamonal desde el siglo XVI están ligados a la devoción a las Ánimas del Purgatorio, cuyo cuadro se ha venerado desde entonces en su iglesia parroquial. En el siglo XIX hace aparición la Soldadesca que queda definitivamente unida a la veneración a las Ánimas llegando de esta manera hasta nuestros días. La Soldadesca surge como una burla al ejército francés que tras la Guerra de la Independencia había sido expulsado de España. Hay que tener en cuenta la importancia que tuvo la contienda en este territorio, donde muy cerca de Gamonal tuvo lugar la Batalla de Talavera. También se tienen datos de la presencia de las tropas napoleónicas en los cerros de Gamonal. Pocos documentos se conservan de la Soldadesca debido a su destrucción en la Guerra Civil, pero hay un dato que prueba que ya existía en épocas anteriores al año 1900, pues el 27 de febrero de ese año, Domingo Gordo de Carnaval, cuando la Soldadesca sacó de la iglesia el cuadro de Ánimas, la techumbre se derrumbó sin registrar milagrosamente ningún herido. Desde entonces Gamonal celebra lo que se conoce como la “Función de la Iglesia”, sacando en procesión a su patrona, la Virgen de la Purificación.
Antiguamente la Soldadesca suponía un importante rito de paso para los mozos de Gamonal, pues acabado el servicio militar entraban a formar parte de la misma, permaneciendo en ella para siempre. En la actualidad puede participar el que quiera, habiéndose sumando además las mujeres que visten el traje propio de Gamonal.
Son varios los cargos y las funciones de quienes forman parte de la Soldadesca:
Por un lado están los tres cargos principales que son el General, el Alférez y el Sargento. Visten los tres con traje de chaqueta y portan sobre su hombro izquierdo una banda ricamente bordada con una escarapela de la que cuelgan cintas de colores que es lo que se conoce con el nombre de mandileta. Cada uno lleva su respectivo fajín, el sargento y el alférez con los colores de la bandera nacional, y el general de color azul. Portan bastones de mando que indican su supremacía con respecto a los demás componentes de la Soldadesca.
El espantaperros es quien abre la comitiva, y porta una espada decorada con cintas de colores. Su cometido es impedir que nadie se adelante, y mantener el orden de las filas, evitando que se interrumpa la marcha. Antiguamente evitaba que las máscaras importunaran a la Soldadesca, que les gastaban bromas provocando así que pusiesen multa a los miembros de la misma. Viste traje de chaqueta y la tradicional banda y escarapela.
La reina de las fiestas es la encargada de portar la Bandera de Ánimas. Viste traje largo de color negro, y porta mantilla negra. Va acompañada de la reina infantil de las fiestas.
Los alabarderos visten traje de chaqueta y banda con escarapela, y portan las vistosas alabardas decoradas con flores y cintas de colores con cascabeles. Deben ir manteniendo el orden y sin faltar a la autoridad, de lo contrario los cargos superiores les sancionarán con una multa de carácter económico. Solamente pueden abandonar las filas cuando sus superiores se lo ordenan al grito de “¡Ánimas Benditas!”, para pedir limosna para las Ánimas. En ese instante los alabarderos salen corriendo en busca de las gentes que presencian el paso de la Soldadesca, ante quienes lanzan al aire la alabarda al tiempo que gritan: “¡Ánimas Benditas, una perra chiquita!”. Antiguamente, cuando existían las cruces que marcaban el Viacrucis por todo el pueblo, era costumbre que los alabarderos al llegar la Soldadesca ante una de esas cruces, volvieran a formar filas en señal de respeto, rompiéndolas de nuevo una vez se abandonaba el lugar.
Los músicos de la banda de cornetas y tambores están bajo el mando del sargento de banda, y todos visten traje de chaqueta y la típica banda con escarapela. Son los encargados de interpretar las marchas para cada momento de la fiesta.
Las tropas componen el resto de la comitiva, y son chicos y chicas vestidos con el traje típico de la fiesta. Ellos con traje de chaqueta y banda con escarapela, y ellas con el traje típico de Gamonal, consistente en refajo rojo con bordados en negro, jubón de terciopelo, mandil y banda con escarapela.

La fiesta comienza el Sábado de Carnaval con la diana. La Soldadesca recorre las calles de Gamonal al son de los acordes de las cornetas y los tambores, y a media mañana comienza la recogida de los cargos principales que ostentan quiénes llevan más años participando en la fiesta. Primero se recoge a la Reina, que porta la Bandera, y seguidamente al Sargento, al Alférez y al General. En cada casa hacen una parada donde cada cargo ofrece un convite a la Soldadesca. Es digno de reseñar el tratamiento de marcado carácter militar que se lleva a cabo entre los cargos. Se saludan y se tratan entre ellos con el tratamiento de cortesía acorde con el rango de cada cargo, y con el máximo respeto a la autoridad como si de un auténtico ejército se tratara. Durante el recorrido, los alabarderos obtienen licencia para romper filas y pedir limosna para las Ánimas Benditas. Tras haber recogido a los cargos, la Soldadesca se dirige al “Cuartel”, que se ubica en la casa parroquial, donde les esperan las tropas que se incorporan a las filas para volver a recorrer el pueblo y llegar hasta la plaza donde se baila la bandera. Esta bandera se compone de cuatro cuarteles repartidos en aspa, de color rojo y negro, y de una estrella blanca de ocho puntas en el centro. En su parte posterior se puede leer: “Ánimas. Gamonal. 1966”. La bailan primeramente los cargos y después todo aquél miembro de la Soldadesca que se ofrece voluntario. Por la tarde vuelven a recorrer las calles de Gamonal, finalizando en la plaza donde de nuevo se baila la bandera y tiene lugar una muestra de bailes típicos.
Ya el Domingo Gordo de Carnaval tiene lugar la jornada central de la fiesta. Por la mañana tras la diana y la recogida de cargos, la Soldadesca se dirige a recoger al señor cura a su casa para asistir a misa. Al llegar a la iglesia, la Soldadesca hace su entrada colocándose las mujeres a los lados, los cargos y la banda en el centro, y los alabarderos en el altar mayor. En el momento de la Consagración, la banda con el toque conocido como “rindan”, invita a los alabarderos a postrarse de rodillas con sus alabardas, así como al resto de miembros de la Soldadesca. Acabada la misa, ésta es la primera en salir de la iglesia para dirigirse al lugar conocido como “las tres cruces”, donde hacen un homenaje a los caídos.  Por la tarde tiene lugar la procesión del cuadro de Ánimas que es llevado hasta la plaza, portado por dos alabarderos. Allí se coloca junto a los cargos y autoridades y junto a la bandera. Se forma un pasillo que da paso al ofrecimiento, acto que consiste en entregar un donativo para las Ánimas, y besar la bandera. Este acto lleva aparejada una interesante peculiaridad, consistente en que la gente hace entrega de los donativos a los miembros de la Soldadesca para que otros a los que elige el oferente, salgan a hacer el ofrecimiento en parejas. Me cuentan que antiguamente este acto era un importante momento de reconciliación, pues si había dos personas que no se hablaban, otra persona ofrecía su donativo para que esas dos personas salieran a depositarlo juntas ante el cuadro de Ánimas. También se aprovechaba para bromear, sacando por ejemplo a una pareja que anteriormente había mantenido un noviazgo. Si la persona a la que se elige para salir a hacer el ofrecimiento se niega, la persona que entregó el donativo deberá pagar el doble.
Antes de volver a la iglesia, se vuelve a bailar la bandera y se lleva el cuadro hasta “las tres cruces”, donde se reza una oración por los difuntos del pueblo, momento en que la banda interpreta el toque de silencio. Tras esto el cuadro vuelve a la iglesia, y la Soldadesca rompe filas dándose por concluida una vez más la que es la mayor seña de identidad del pueblo de Gamonal.
Agradezco de todo corazón la hospitalidad y amabilidad de los miembros de la Soldadesca, encabezada por su presidente Miguel Ángel Muela Jiménez, quién me explicó todos los detalles de la tradición haciéndome participar de ella. Me abrieron las puertas de su pueblo y de sus casas, haciéndome sentir como uno más, y además me concedieron el gran honor de poder bailar la bandera. A todos muchas gracias, y gracias sobre todo por mantener tan bonita tradición y por luchar para que no se pierda inculcándosela a los más jóvenes. ¡Gracias Gamonal!
Recogida del Sargento

Detalle de una de las cornetas de la banda

"¡Ánimas Benditas, una perra chiquita!"

Las mujeres gamoninas desfilan en la Soldadesca

Detalle de la típica escarapela

El Sargento de Banda bailando la bandera

Reverencia tras bailar la bandera

Una gamonina se dispone a bailar la bandera

Cuadro de Ánimas de Gamonal
Fuente consultada: www.ayuntamientogamonal.org

*Todos los textos, así como las fotografías y archivos de vídeo son propiedad del autor.

martes, 25 de febrero de 2014

SANTAS Y SANTOS PROTECTORES (II): SAN BLAS, ABOGADO DE LOS MALES DE LA GARGANTA. DEVOCIÓN Y RELIGIOSIDAD POPULAR EN EL LUGAR DE MAÑOSA (TOLEDO)



San Blas, que se celebra el 3 de febrero, es invocado como abogado de los males relacionados con la garganta. Este hecho viene asociado al milagro que obró el Santo Obispo de Sebaste, salvando a un niño que se estaba ahogando al haberse tragado una espina de pescado. En muchas representaciones de San Blas encontramos la referencia a este milagro, apareciendo junto a él un niño arrodillado solicitando el favor del santo, o a éste llevándose una mano a la garganta.
Son muchos los lugares que le veneran, muchos los que celebran su fiesta, y muchos los que conservan curiosos rituales para proteger las gargantas. Ocurre con San Blas lo mismo que con San Sebastián o San Roque. Es un santo cuya veneración está muy extendida en España, habiendo infinidad de pueblos que le honran con especial fervor. Es el caso del despoblado de Mañosa, perteneciente en la actualidad al pueblo de Cebolla, en la provincia de Toledo, y que traigo hasta aquí por la importancia de su romería de San Blas.
Mañosa es uno de esos lugares mágicos donde el tiempo se detuvo hace algunos siglos. De lo que fue el pueblo sólo queda hoy la antigua parroquia de San Pedro Advíncula, del siglo XVI, actualmente ermita de San Blas, asociada al pueblo de Cebolla. Parece increíble que donde hubo casas, vecinos, e incluso cárcel y ayuntamiento, hoy no quede nada, tan solo la iglesia donde desde hace muchos siglos se ha dado culto a San Blas. Es fácil pensar que la parroquia se ha mantenido por el arraigo de la devoción al santo, cuya fiesta se sigue celebrando desde que el pueblo de Mañosa así lo estableciera mediante un voto realizado en el siglo XVII, por el gran fervor que se le profesaba. Mañosa inició su despoblación en el siglo XIX pasando finalmente a pertenecer a la villa de Cebolla, de la que dista apenas dos kilómetros.
Las gentes de Cebolla y de los pueblos limítrofes acuden cada 3 de febrero hasta Mañosa para celebrar la fiesta de San Blas que se prolonga varios días, convirtiéndose la ermita en lugar de peregrinación, al que llega gran cantidad de personas para encomendarse al santo. Durante los días que dura la romería es costumbre que los devotos ofrezcan exvotos de cera al glorioso San Blas. Cientos de gargantas con cintas de colores penden del arco que se coloca sobre las andas. En las cintas los devotos escriben su nombre o la petición que elevan al santo. Pero es tan grande la devoción por San Blas, que no solamente se ofrecen gargantas, sino también otras partes del cuerpo en cera, como pueden ser pies, piernas, manos… en agradecimiento al milagroso santo por haber librado de algún trance complicado al oferente. Es el santero de la ermita el que se encarga de vender las gargantas a los fieles que después las depositan junto al santo. La bella imagen de San Blas preside el retablo de la iglesia de Mañosa junto a San Pedro, titular de la antigua parroquia, y al que también se festeja cada año en junio, recordando así el patronazgo que ejercía antaño en el lugar.
La fiesta de San Blas comienza el 2 de febrero, día de la Candelaria, con el encendido por la noche de la luminaria en la explanada de la ermita. En el entorno se colocan atracciones, chiringuitos, puestos donde se venden dulces típicos… para el disfrute de los romeros. El día 3 tiene lugar el día grande en que se honra de manera especial a San Blas. Por la mañana tienen lugar la misa y el refresco que ofrece la Hermandad, y por la tarde la procesión de la venerada imagen por los alrededores de la ermita.
Una curiosa tradición es la que tiene lugar en los días posteriores a la fiesta. El santero, que custodia la ermita los 365 días del año, recorre el pueblo de Cebolla, casa por casa, con una pequeña imagen de San Blas, para recoger donativos para el santo y para el mantenimiento de la ermita, a la que se puede acudir en cualquier momento del año para pedir la intercesión de San Blas ante cualquier problema relacionado con la garganta.

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domingo, 9 de febrero de 2014

LA SANTA Y MILAGROSA CRUZ DE BATRES: LEYENDA Y TRADICIÓN


Batres es un bello pueblecito de la provincia de Madrid, que se halla cercano al curso del río Guadarrama. Atesora un impresionante castillo ligado a la familia del insigne poeta Garcilaso de la Vega, quien residió en él. Se encuentra Batres rodeado de una espesa arboleda que cobija regatos y fuentes que hacen de este lugar un enclave singular. Pero si hay algo por lo que los hijos de Batres se sienten orgullosos, es por guardar con celo en su iglesia parroquial una Milagrosa Cruz a la que tiene por patrona y que está ligada a una bonita leyenda que ha pasado de generación en generación.
Allá por el siglo XVI, un labrador recogió leña del monte que llevó a su casa para combatir los rigores del invierno. Colocó los leños en su hogar y tras varios intentos, no fue capaz de encender la lumbre. De repente un resplandor de luz y fuego iluminó el lugar y en su centro se formó una Cruz con los leños que se disponía a quemar. El milagroso hecho se puso en conocimiento de los pueblos de los alrededores, y fueron los vecinos de Añover de Tajo, en la vecina provincia de Toledo, quienes rápidamente solicitaron la milagrosa Cruz alegando que se les había robado durante la invasión musulmana. Esto dio lugar a un pleito entre ambos pueblos, ganando Batres, donde quedó la Santísima Cruz para ser venerada por siempre. Cuenta la tradición que tanta repercusión tuvo el pleito que hasta el Papa Pío V intervino, regalando al pueblo de Batres unas sandalias suyas que fueron conservadas hasta la guerra civil en la parroquia.
 Las coplillas que componen el himno a la Cruz de Batres, hablan de estos sucesos y de la devoción que se la ha tenido y se la tiene:
Santa Cruz, que te robaron
En el pueblo de Añover
Y te trajeron a Batres
Para ser patrona de él.

Santa Cruz y Milagrosa,
¡Cómo te harían astillas
Siendo una Cruz tan hermosa
Que a todo el pueblo iluminas!

Santa Cruz y Milagrosa,
De rodillas te pedimos
El agua para los campos
Hombres, mujeres y niños.
Desde entonces, el pueblo de Batres ha custodiado con gran fervor la sagrada efigie de la Cruz de madera que lleva pintado a Cristo en su interior, celebrando fiestas en su honor cada mes de febrero. La fiesta toda la vida se ha hecho el 9 y 10 del citado mes, pasando en la actualidad al fin de semana más próximo. El domingo anterior a la fiesta, la Cruz, que preside el retablo mayor de la iglesia de Batres, es bajada y expuesta a la adoración de los fieles. El sábado siguiente, víspera de la fiesta grande, muy de mañana los mozos del pueblo van a los montes cercanos a recoger la leña con la que se encenderá por la noche la hoguera. Como en toda fiesta de invierno, el fuego no podía faltar. La lumbre se mantiene encendida toda la noche en el centro de la plaza mientras se celebra un baile para todo el pueblo. Me contaba una vecina de Batres que antiguamente los encargados de amenizar la noche de la víspera y el resto de actos de la fiesta, eran los músicos de la banda del vecino pueblo de Carranque, en la provincia de Toledo. Cuenta que venían andando hasta Batres y que era tradición que cada músico fuese acogido en una casa del pueblo, en la que hacía noche.
Ya el domingo, el día grande de la Santa Cruz de Batres, tienen lugar los actos tradicionales de la fiesta, eminentemente religiosos. Por la mañana se celebra la santa misa, y finalizada ésta, el pueblo se reúne en la plaza para compartir un aperitivo. Ya por la tarde, se saca la Cruz en procesión para recorrer las calles del pueblo. Va ricamente engalanada con un vistoso arco de flores y con cintas de tela de muchos colores. Al llegar la Santa Cruz a la iglesia tienen lugar las tradicionales pujas, uno de los momentos más emotivos de la fiesta, donde los batreños entregan altas cantidades económicas para obtener el privilegio de portar las andas o las cintas. Se pujan los cuatro brazos, divididos en dos partes cada uno, así como las múltiples cintas que adornan la Cruz. Acabadas las pujas, se dan por concluidas estas fiestas tan queridas por las gentes de Batres.


Fuente consultada: www.batres.es

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miércoles, 5 de febrero de 2014

“LA ENDIABLADA” DE ALMONACID DEL MARQUESADO


Para la Candelaria y San Blas, el calendario festivo de España vuelve a llenarse de fiestas y tradiciones que se reparten por todo el país. Ritos ancestrales, ligados en su mayor parte a celebraciones de origen pagano, vuelven cada año para perpetuar siglos de historia en nuestros pueblos. Es el caso de Almonacid del Marquesado, pequeño pueblo de la provincia de Cuenca, famoso por su fiesta de “La Endiablada” que celebra cada mes de febrero en honor a la Virgen de las Candelas y San Blas. Durante esos días, este pueblo se llena de una magia especial, de un aire que trae consigo cientos de años de historia que no cambia, parece que se detiene el tiempo. Los diablos, principales protagonistas de la fiesta, salen a recorrer calles y plazas cargados con los pesados cencerros que en otro tiempo eran el medio para alejar los malos espíritus a través de este rito. Con sus porras en las manos, alzan sus brazos en señal de adoración a su Virgen y a su patrón San Blas. Los gorros floreados y las mitras nos recuerdan en todo momento la carga eminentemente religiosa de la celebración. Los rostros… Quizá sean la parte más especial de la fiesta, el aspecto que aporta la máxima intensidad emocional… Esas caras de emoción de los diablos frente a su Virgen y a su Santo, las caras de los niños –el futuro de la fiesta-, y las de los más mayores que no saben si tal vez esta será su última fiesta… Todo un rito que Almonacid ha sabido conservar como su mayor tesoro y que quienes hemos podido disfrutar de él, quedamos con ganas de volver.
Los diablos visten monos de colores y motivos muy diversos. Portan a sus espaldas grandes cencerros o zumbas que son seguramente la pieza más característica de la fiesta. El 2 de febrero, día de la Candelaria, portan gorros cubiertos de flores; el día de San Blas, 3 de febrero, las mitras en alusión a la condición de obispo del santo mártir. En ambos complementos llevan cosidas estampas de la Virgen y San Blas, o de otros santos. Portan en sus manos la porra, que no es más que un palo rematado en una cabeza que hace alusión al diablo. Algunos llevan sus caras tapadas con máscaras, costumbre que con el paso de los años se ha ido perdiendo, siendo muy pocos los que la llevan en la actualidad. Dentro del conjunto de diablos sobresale la figura del “diablo mayor”, que es la persona que más años lleva participando en la fiesta como diablo. Su vestimenta suele ser roja completamente y porta un cetro de madera con la imagen de San Blas.
Otra pieza fundamental de la fiesta son las danzantas, que recorren las calles de Almonacid, y durante la procesión, cerrando el cortejo, ejecutan sus vistosas danzas. En la plaza trenzan el cordón con una destreza impresionante y desgranan las piezas de un pequeño arado de madera que una de ellas porta. En la iglesia recitan los dichos frente a la Virgen y San Blas. Visten refajos de diversos colores ricamente bordados, blusa, y mantón de manila, y van acompañadas de dulzaina y tambor.
La explicación de la presencia de los diablos hay que buscarla en dos leyendas distintas. En lo que respecta a la Candelaria, haría referencia a un grupo de pastores que acompañaron a la Virgen hasta el templo cuando fue a presentar al Niño Jesús, para que pasara desapercibida y las gentes se fijaran en el sonido de los cencerros y no en ella. En cuanto a San Blas, estaría relacionada con el hallazgo de la imagen del santo que estaba enterrada en un paraje cercano a Almonacid, y que fue desenterrada por unos pastores que la lavaron con el aguardiente que llevaban en sus zurrones. Trasladaron la imagen a la iglesia del pueblo, y danzaron ante ella con los cencerros de sus animales, mostrando así la alegría que les causaba tener al santo entre ellos. Esta es la explicación de la fiesta que ha pasado de generación en generación en Almonacid del Marquesado.
La víspera de la Candelaria, el 1 de febrero, los diablos salen por la noche a recorrer el pueblo con el estruendo de los cencerros como protagonista. Acuden a casa del alcalde, que les invita a rosquillos del santo. El día 2 se celebra la Candelaria, el primero de los dos días grandes de la fiesta. Muy de mañana, los diablos salen de nuevo a recorrer Almonacid haciendo sonar sus cencerros, mientras que otros llevan a cabo la cuestación casa por casa. Portan grandes cestos de mimbre donde se depositan las ofrendas, y llevan la torta que se ofrecerá posteriormente a la Virgen, y que se trata de una gran anguila de mazapán. A media mañana los diablos se dirigen hacia la iglesia en la que entran haciendo sonar sus cencerros dando una vuelta por el interior de la misma. Depositan la torta a los pies de la Candelaria y de nuevo salen a la calle. Después tiene lugar la procesión con la imagen de la Virgen, el momento de mayor intensidad de la fiesta al igual que ocurrirá al día siguiente cuando le toque el turno a San Blas. La imagen sale ante el emocionante estruendo de los cencerros, y los diablos, porra en alto, van delante de la Virgen sin perderla de vista. Danzando se acercan y se alejan de la imagen dando grandes saltos y ejecutando carreras, siempre avanzando en sentido circular. Los “vivas” a la Candelaria son constantes durante toda la procesión, las caras de emoción de los diablos son dignas de ver en esos momentos tan especiales para cualquier hijo de Almonacid. Ya por la tarde, los diablos ejecutan su ancestral danza ante la Candelaria, para después visitar el cementerio. Acto seguido tiene lugar otro de los momentos álgidos de la fiesta: el lavatorio de la cara a San Blas. Esta tradición viene de muy antiguo, y está relacionada con el hallazgo del santo del que ya he hablado. El diablo mayor es quien tiene el privilegio de lavar la cara a San Blas, y para ello lleva una botella con aguardiente y la toalla para secarle. De nuevo al caer la tarde vuelven a recorrer las calles del pueblo para finalizar en la plaza, esperando la llegada de la siguiente jornada.
El día 3 vuelve a ser el día grande para Almonacid del Marquesado, pues se celebra a San Blas, el patrón al que tanta devoción profesan. Los actos son los mismos que los del día anterior, pero la diferencia está en la mitra que llevan y que es de color rojo para todos con bordados, haciendo referencia al obispo San Blas. Los diablos repiten los mismos ritos que el día de la Candelaria: danzan en el interior de la iglesia, acompañan al santo en procesión con sus danzas y el sonido de los cencerros, lanzan “vivas” a San Blas, y sobre todo lo viven con la misma intensidad o incluso más por ser el último día de la fiesta y a partir del que comienza otra cuenta atrás de 365 días.
De mi visita a esta fiesta me quedo con las palabras que un diablo de edad avanzada dirigió a otro más joven que quizás sería su hijo o su nieto. Abrazándole le dijo: “¿Podré el año que viene? ¿Podré?...”. Vemos como los almonacideños nacen y mueren con la endiablada corriendo por sus venas, es su mayor seña de identidad.







Fuente consultada: www.laendiablada.com

*Todos los textos, así como la imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

lunes, 3 de febrero de 2014

LA FIESTA DE SAN BLAS Y LA TRADICIÓN DE “EL RAMO” EN FUENSALIDA


Cada 3 de febrero, la localidad toledana de Fuensalida honra a su patrón San Blas, con una tradición muy antigua y peculiar. Se trata de “El Ramo”, un juego de cartas mediante el cual quienes participan prueban suerte para obtener alguno de los productos de caza o las tradicionales roscas de San Blas.
El 3 de febrero por la mañana, en el salón parroquial, los fuensalidanos se congregan para cumplir una de sus más arraigadas tradiciones. Las piezas de caza de la zona, como liebres, perdices y conejos, junto con las tradicionales roscas de pan con anises, son los premios que los participantes de este peculiar juego pueden conseguir. Se colocan mesas largas en torno a las cuales se sitúan los participantes. Los encargados del “ramo” recogen el dinero de los jugadores, y uno de ellos va repartiendo cartas a todos hasta completar cuatro cartas cada uno. Si uno de los participantes obtiene una carta de cada palo de la baraja española, se dice que ha hecho “quínola”, y se lleva las roscas como premio. Si obtiene las cuatro cartas del mismo palo, se dice que ha hecho “flor”. La cantidad de roscas varía dependiendo del número de participantes de cada partida, si por ejemplo hay seis jugando, seis serán las roscas que el ganador se lleve. Cuando en una misma jugada coincide que uno tiene “quínola” y otro “flor”, se lleva el premio este último por considerarse de mayor importancia sacar la “flor”. En otras de las mesas se distribuyen las piezas de caza por las que también se juega siguiendo el mismo procedimiento que con las roscas. Llama la atención ver como en este día los fuensalidanos pasean sus roscas ensartadas en los brazos. Es señal de que el azar se ha presentado de manera favorable.
A las 11 de la mañana tiene lugar la procesión de San Blas por las calles de Fuensalida. Este santo mártir, obispo de Sebaste, es uno de los más venerados en la cristiandad por ser considerado intercesor ante cualquier mal de garganta. Por ello, la bella imagen que Fuensalida venera en su iglesia parroquial, representa al santo llevándose una mano a la garganta. Delante de la imagen se colocan una especie de palos verticales sujetados por una estructura, donde los fuensalidanos ensartan las “gargantas” de cera adornadas con lazos rojos, como ofrenda al santo para que les proteja la garganta durante todo el año, o como exvoto por haber alcanzado algún favor. Terminada la procesión, tiene lugar la santa misa para más tarde llegar a uno de los momentos más esperados por todos: la subasta del “ramo”, que se trata de una rama de chaparro de la que cuelgan roscas, conejos, perdices y liebres. Curiosamente, en Portillo de Toledo, pueblo muy cercano a Fuensalida, también se subasta el ramo días antes, el día de la Virgen de la Paz, con la diferencia de que en este lugar procesiona en andas delante de la Virgen.
También en la fiesta de San Blas en Fuensalida es tradicional el baile de las seguidillas después de la subasta del “ramo”. Antiguamente a través de esta pieza del folklore local se narraban los acontecimientos que habían tenido lugar durante el año en el pueblo. Un grupo de folklore las ha recuperado recientemente en un trabajo discográfico, manteniendo viva de esta manera una parte fundamental de la fiesta de San Blas.

*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de video son propiedad del autor.
Roscas de San Blas

Detalle del Ramo

La imagen de San Blas en procesión




Gargantas de cera que se ofrecen al santo